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Rosario de Lerma

La observación de Rosario de Lerma establece una dialéctica clave entre la infraestructura fija, por un lado, y el equipo personal que debe ser portado por el campista, por el otro. Antes de la implementación incremental y sistemática de los servicios públicos modernos como agua, baños, energía, fogatas, casilleros para alimentos, entre otros. Los campistas recreativos tenían que transportar una variedad de aparatos domésticos incluyendo depósitos de agua, mesas, sillas, estufas, carpas, y mucho más de un campamento a otro. Para llevar todas estas comodidades, los automóviles de turismo fueron equipados con armarios de aparadores, remolques e incluso carpas y mesas desplegables incorporados. El vehículo motorizado se convirtió rápidamente en parte integral de la experiencia del campamento en Rosario de Lerma, no solo por lo que podía transportar, sino también como una extensión del camping. En la época de 1920, una era que precedió a los campistas y vehículos recreativos, los anuncios comerciales anunciaban invenciones curiosas como hamacas esparcidas dentro de automóviles y superficies de motores que cumplían una doble función como platos calientes para preparar comidas. Y así como el sitio encontrado y el automóvil ejemplificaron respectivamente la rusticidad del desierto y la sofisticación tecnológica, estas innovaciones de corta duración sugieren los orígenes de una poderosa falta de voluntad para abandonar, aunque sea brevemente, las comodidades modernas del hogar.